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Superalimentos

Superalimentos

¿Qué es un Superalimento?

Empleados desde tiempos ancestrales por los pueblos originarios como alimentos sanadores de cuerpo y mente, los superalimentos se caracterizan por su densidad superior. Se distinguen por tener efectos energizantes, por incrementar la vitalidad y optimizar el rendimiento. En un mundo y una época en la que los alimentos industrializados y refinados están a la orden del día, en el que los alimentos grasos, fritos y dulces resultan más baratos y están más a mano, aparecen carencias importantes a nivel de vitaminas y minerales. Los alimentos utilizados en las llamadas ¨comidas rápidas¨, pueden saciar transitoriamente el apetito, pero no aportan los elementos vitales que necesitamos para estar sanos. Cuando estos alimentos industrializados se consumen desde la temprana edad, se plantean carencias a nivel nutricional que con el tiempo terminarán por afectar el estado anímico y la salud de la persona. El cansancio comienza a ser moneda corriente y se tiende a recurrir a hidratos de carbono, dulces, cafés y otros excitantes para obtener energía. En este contexto, los superalimentos –que en realidad no son descubrimientos novedosos, sino que son productos que siempre existieron pero que últimamente se están reivindicando y recuperando para el consumo cotidiano en las grandes urbes- pueden ayudar a restituir nutrientes esenciales (fitoquímicos, fitonutrientes, minerales, vitamina y enzimas). Buena parte de ellos son productos que se consumen crudos y tienen gran cantidad de antioxidantes, lo cual genera barreras contra los microbios y las inflamaciones.

Últimamente los superalimentos se pusieron de moda. Su condición súper saludable -derivada de la presencia superlativa de vitaminas, grasas saludables, minerales y antioxidantes en su conformación- hace que estén en el candelero, en una época en que Occidente busca opciones más sanas a nivel de la alimentación. Productos ancestrales como la quinoa comienzan a llegar a las mesas de las grandes ciudades, en paralelo con otros superalimentos más conocidos y habituales como los aceites de oliva vírgenes y ciertos frutos secos, el ajo, el chocolate negro y legumbres. Justamente esta exposición genera cierta tendencia a dotar a estos alimentos de un halo “mágico”, cuando en realidad lo importante es incorporarlos dentro del marco de una dieta variada, sana y equilibrada. Más allá de estos matices, el potencial nutritivo de los superalimentos es para tener muy en cuenta. Al ofrecer fibras dietéticas, minerales y vitaminas fortalecen la salud; y con sus antioxidantes alejan las probabilidades de padecer enfermedades crónicas, colaboran para desintoxicarnos y potencian el sistema inmunológico.

Entre los superalimentos más conocidos figuran el ajo, el aceite de oliva, las nueces, la maca andina y diversas semillas (como las de chia). Es sabido la alimentación cumple un rol clave para mantener la salud; y estos alimentos, con su aporte espectacular, transforman la comida en una auténtica medicina.

Qué Aportan al Organismo

La tendencia a consumir superalimentos crece en todo el planeta. La razón es sencilla: son productos naturales y saludables. Pero, ¿por qué tienen este efecto tan positivo sobre nuestra salud? En principio podría decirse que son alimentos que se distinguen por su baja densidad calórica, contienen buena cantidad de antioxidantes (vitaminas E y A) y fitonutrientes y además aportan mucha fibra y minerales. Este combo hace que sirvan para prevenir distintas dolencias y particularmente las enfermedades cardíacas. Como ejemplo, el aceite de oliva extra virgen puede disminuir la prevalencia de cáncer de mama entre las mujeres; además dispone de propiedades antioxidantes, disminuye el índice de infartos y baja el colesterol malo.

Las propias legumbres se consideran también como superalimentos, ya que son generosas en fibra, prácticamente no tienen grasa, aportan mucho magnesio y calcio y suman proteínas.

La quinoa es un alimento ancestral que se considera un pseudocereal, aunque en realidad es semejante a las legumbres. Contiene abundantes aminoácidos, proteínas y fibras digeribles, aportando a la salud del tracto intestinal y poniendo a buen resguardo de ciertas dolencias serias (cáncer de colon, por ejemplo). En cambio, no contiene gluten.
Otro alimento muy saludable es el brócoli, que aporta mucha fibra, antioxidantes y vitamina C. Y por ejemplo las nueces aportan grasas saludables (recomendadas para el corazón y el colesterol), abundante vitamina E y fibra; las nueces también son una buena fuente de Omega3 (que baja las inflamaciones y apuntala la salud cardiovascular), al igual que las sardinas.

Por ser rico en antioxidantes, el chocolate negro favorece la salud del sistema nervioso y del cardiovascular. Y por su parte el ajo fortalece el sistema inmune con sus propiedades antibacterianas, actúa como un excelente diurético y optimiza el colesterol.

El Ajo Negro como Superalimento y su Uso en la Alimentación

Si el ajo de por sí ya tiene propiedades súper saludables, el ajo negro es un superalimento que las potencia. Esta variante que es fruto de una maduración controlada del ajo convencional, presenta beneficios notables. Es un alimento descongestivo, expectorante, antiséptico y con propiedades antibióticas, que aporta 18 de los 20 aminoácidos esenciales.
Además tiene propiedades antiestrés (tiene mucho azufre y fósforo, con lo cual actúa como un sedante natural), reduce el colesterol negativo y actúa como un energizante natural. Al consumirse de manera frecuente baja y regula la presión sanguínea y expande las dimensiones de los vasos (su diámetro). Considerado como un “súper antioxidante”, tiene el potencial de retrasar el envejecimiento.

El componente básico del ajo negro es la alicina, un antioxidante que previene dolencias cardiovasculares al permitir la eliminación del colesterol y de lípidos y al conservar la presión sanguínea en niveles convenientes. Por otro lado, protege de virus y bacterias y evita que se calcifiquen las arterias. Además se recomienda para los asmáticos o personas con inconvenientes respiratorios y es un alimento que fortalece los huesos.

En lo que concierne al uso cotidiano, el ajo negro tiene la importante ventaja de no dejar malos olores en la boca (ya que su aroma es mucho más sutil que el ajo común) y además se digiere con mucha mayor facilidad, sin ocasionar reflujo.